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«Armar una empresa en Argentina es una pesadilla»

 Gestión de Gobierno

«Armar una empresa en Argentina es una pesadilla»

«Armar una empresa en Argentina es una pesadilla»
enero 04
15:00 2017

Andy Freire, emprendedor y actual ministro de Modernización, Innovación y Tecnología del CABA analizó los inconvenientes que aún existen para poder emprender en el país.

A pesar del auge de instituciones y organismos, tanto públicos como privados y del tercer sector, que buscan apoyar el movimiento emprendedores de nuestro país, aún persisten muchas trabas y dificultades a la hora de crear y sostener una empresa propia.

En diálogo con Infobae, Andy Freire, emprendedor y actual ministro de Modernización, Innovación y Tecnología del CABA analizó los inconvenientes que aún existen para poder emprender en la Argentina.

-¿Qué cosas quedan por cambiar para poder acompañar la tendencia global de fomento al emprendedurismo como fuente de innovación y riquezas?

Desde distintos sectores se busca infundir el entusiasmo emprendedor. Sin embargo, la realidad indica que siguen existiendo muchos engorros a la hora de formar y mantener viva una empresa en este país. ¿Por qué?
Antes que nada, creo que emprender no es una moda, sino que ha demostrado ser la principal generadora de actividad económica en cualquier país del mundo, incluida la Argentina. Antes existía el mito de que iba a venir una gran empresa a generar empleos, innovación y a transformar el país. Sin embargo, se ha demostrado que -tanto en países subdesarrollados como India, pero también en otros súper desarrollados, como los nórdicos o Estados Unidos- son los emprendedores quienes mueven la aguja de la economía y generan empleo e innovación.
Sí, te reconozco que en la Argentina tenemos muchísimos capítulos pendientes. Hoy, armar una empresa es una pesadilla: necesito catorce documentos, entre 30 y 45 días para poder empezar a operar mi negocio y después de eso tengo que ver cómo me habilitan el local, lo que puede tomar meses. Después, cuando por fin puedo arrancar, tengo que llevar libros de rúbrica por escrito en unos tomos viejos y antiguos que ya están totalmente obsoletos. Hay muchas cosas que aún tenemos que mejorar, modernizar y simplificar.

“Es muy importante buscar las soluciones para que el emprendedor pueda focalizarse en su proyecto en lugar de perder energías en una carrera de obstáculos”

-¿Y qué pasa con el acceso al capital?

¡Ni te cuento lo que es el acceso al capital! Hoy este tema sigue siendo una limitante, sobre todo para aquellas personas que no vienen de una familia pudiente que les pueda prestar el dinero para poder empezar un emprendimiento.
Por eso es que estamos trabajando mucho en ese punto, pensando y explorando cómo se puede solucionar. En ese sentido tenemos lanzado el programa IncuBAte donde le damos $400 mil a 100 emprendedores durante el año 2017 ($150 en capital semilla más $250 mil en oficina, mentorías, capacitaciones, etc.) ¿Alcanza esto para transformar la realidad económica de un país? No. Sabemos que es poco llegar a sólo un centenar de emprendedores, pero también es cierto que es mucho mejor que nada.
Creo que es muy importante buscar las soluciones para que el emprendedor pueda focalizarse en su proyecto en lugar de perder energías en lo que, te reconozco, es una carrera de obstáculos. En mi opinión el rol del Estado debe ser: ‘vos dedícate a tu proyecto que nosotros te vamos apoyar y a hacer la vida lo más fácil posible’. Esto hoy no ocurre, lo reconozco. Hay que trabajar para tratar de mejorarlo.

-Ahí tenemos otro punto polémico: ¿Cuál crees que debe ser el rol del Estado en el apoyo a los emprendedores?

El principal rol del Estado es poder generar un contexto de confianza que haga que los inversores vengan e inviertan en los emprendedores locales. Eso es a lo que uno debería aspirar en el largo plazo. Pero la pregunta entonces es qué hacemos en «el mientras tanto». ¿Qué hacemos mientras se baja la inflación? ¿Qué hacemos mientras se regulariza todo y nos conectamos con el mundo?
Ahí empezamos a ver qué roles debe tener el Estado. Uno muy importante es el de proveer herramientas gratuitas para que los emprendedores se capaciten.

“Cuando medimos cuántos emprendimientos superan los cuatro años de vida, los argentinos estamos entre los peores del mundo”

-En términos generales ¿Los argentinos somos buenos o malos para emprender?

En Argentina hay mucho espíritu emprendedor, esto es algo que se mide en función de cuántas personas están dispuestas a emprender. Ese espíritu viene, en gran parte, de nuestros ancestros inmigrantes y de la misma volatilidad de la economía que hace que todos seamos más versátiles, adaptables y más ‘buscas’. Sin embargo, en términos generales, la gente no sabe emprender. Cuando medimos cuántos emprendimientos superan los cuatro años de vida, los argentinos estamos entre los peores del mundo. Mucha gente que emprende terminar fracasando, entonces vuelve a emprender pero fracasa otra vez. Al analizar por qué pasa esto, vemos que básicamente es por falta de herramientas. Se ponen a hacer algo porque «le dijeron que es un buen negocio». Entonces, comienzan un negocio de ropa, les va mal, pierden el depósito en garantía. Luego aparece alguien que les dice que deben poner un restaurante y lo hacen, pero sin saber nada del rubro de la gastronomía. ¿Resultado?: vuelven a fracasar. Por eso creemos que buena parte del rol del Estado es dar herramientas y educar para que esas cosas no ocurran y para que la gente pueda emprender mejor.

Fracasar también es más difícil en la Argentina, no sólo por la baja tolerancia individual y social al fracaso, sino por los problemas que esto acarrea. En otras países es mucho más fácil levantarse de un traspié y, por el contrario, a un emprendedor con fracasos en su haber se lo considera «experimentado y confiable».
Coloquialmente, fracasar en Argentina es un lío. Los datos del 2015 del Monitor del Emprendedorismo Global, en el capítulo nacional, indican que 30% de las personas que ven una buena oportunidad, no emprenden por miedo a fracasar. Si bien ese miedo puede interpretarse de muchas maneras, está claro que los costos del fracaso, a nivel burocrático e institucional, son altos. La nueva ley de emprendedores podría reducir, por lo menos el costo burocrático y eso ya sería un gran avance.

“La única manera en la que vamos a generar empleo y hacer que el país crezca, es de la mano de los emprendedores”

-En cuanto al apoyo económico por parte del Estado: si bien como sociedad podemos hacer el esfuerzo de acompañar a los emprendedores ¿Es justo que, si luego les va bien, no compartamos también los beneficios económicos, como lo haría cualquier privado?

Una de las cosas que estamos buscando es este banco de garantías para, justamente, poder escalar. Nosotros no vamos a dar un préstamo ni vamos a dar capital, sino que vamos a ser el garante para que un banco (el Banco Ciudad o cualquier banco privado) le preste al emprendedor y que tenga que devolver ese crédito. Entonces, comparto lo que vos decís de que en un escenario ideal lo que tenemos que hacer nosotros es fomentar que haya más crédito para las pequeñas y medianas empresas y para los pequeños emprendedores. Hoy, mientras eso no esté, decidimos apostar a algunos emprendedores en los que creemos que, si se hacen las cosas bien, van a poder hacer crecer su negocio, van generar empleo e innovación y eso va a derramar en la sociedad y a ayudar a la sociedad en su conjunto. Pero tenemos que ir hacia lo que vos decís: que el Estado preste, que se devuelva, a una tasa subsidiada o que opere como garante del préstamo que da un banco, evaluando los proyecto de una manera más independiente. Hacia allá vamos. Hay mucho por hacer y reconozco que quedan muchas materias pendientes, pero tenemos que seguir fomentando el emprendedorismo porque es la única salida. La única manera en la que vamos a generar empleo y hacer que el país crezca, es de la mano de los emprendedores, no hay otra, no hay una varita mágica.

-A la riqueza hay que generarla..

Hay que generar la riqueza pero no lo van a hacer tres o cuatro grandes empresas de dueños privados, sino los emprendedores, construyendo, capacitándose y armando empresas que crezcan y que ofrezcan productos y servicios que la gente quiera.

-¿Cuánto podría ayudar la Ley de Emprendedores a mejorar el panorama?

Creo que es una ley muy completa y ojalá que avance en esta última etapa legislativa. Es una ley necesaria. El desarrollo económico implica necesariamente que crear una empresa sea sencillo. A mayor burocratización y obstaculización del proceso, menos formalización hay, lo que impacta negativamente en la creación de empleo, entre otras cosas.
El objetivo de esta ley es, primero, simplificar la puesta en marcha y la formalización de los emprendimientos. Apunta a crear una empresa en el menor tiempo posible, con pocos trámites y a que puedas levantar una empresa en un día. Reduce también las barreras de entrada al exigir menos desde lo económico a la hora de conformar una Sociedad Anónima Simplificada (SAS). Además, persigue otros objetivos, como la expansión del capital de riesgo, para que los emprendimientos de alto impacto tengan la posibilidad de acceder a financiamiento local. En pocas palabras, es una ley que hace que emprender en el país sea más fácil, menos burocrático, más barato, y que escalar con fondos locales sea posible. Por último, algo que destaco particularmente es la creación de una figura nueva: las Sociedades de Beneficio e Interés Colectivo, ya que le da una entidad propia a las denominadas «empresas sociales» o de triple impacto. Me parece una innovación institucional muy potente.

Fuente: InfoBAE

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