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Los frigoríficos recuperados de La Matanza luchan por subsistir

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Los frigoríficos recuperados de La Matanza luchan por subsistir

Los frigoríficos recuperados de La Matanza luchan por subsistir
noviembre 10
12:00 2017

Por el aumento de tarifas, menor producción y nuevos requisitos de habilitación, La Foresta estuvo cerrado durante más de un año y Yaguané ya lleva ocho meses sin actividad.

La historia de La Foresta y Yaguané, ambos frigoríficos de Virrey del Pino, está marcada por la pelea constante para sobrevivir: nacieron al calor de la lucha por los puestos de trabajo ante los intentos de vaciamiento de las patronales entre fines de los ‘90 y la crisis de 2001. Hoy, vuelven a dar pelea para hacer pie en un contexto económico que los deja cerca del jaque.

La Foresta fue tomado por sus trabajadores en enero de 2005, luego de que la sociedad anónima que lo gestionaba lo pusiera al borde del cierre por una quiebra fraudulenta. En noviembre de 2006, los empleados, ya convertidos en socios y nucleados en una cooperativa, lograron su primera producción. En los años siguientes, el trabajo fue creciendo y llegaron a faenar unos diez mil animales por mes.

“Solo exigimos que nos devuelvan al derecho a trabajar”, dicen desde Yaguané.

Pero el 26 de febrero del año pasado, con los primeros aumentos de luz y la caída de la producción, se vieron obligados a cerrar. El cambio de Gobierno también trajo nuevas reglas de juego y durante los casi catorce meses que estuvieron sin funcionar tramitaron nuevos permisos y habilitaciones. El 12 de abril de este año volvieron a ponerse en marcha.

“Cuando saldamos la deuda de luz y completamos los trámites de la AFIP y el Ministerio de Agroindustria, nos pusimos en marcha de nuevo: fue difícil porque la mayoría de los compañeros ya había buscado otras changas. Como unidad productiva, estamos en crisis: nuestra última factura de luz fue de 224.246 pesos –más del doble de lo que pagaban en 2015- y estamos faenando unos 800 o 900 animales por semana, cuando necesitaríamos llegar a 6.500 por mes para estar en un punto de equilibrio”, explicó a El1 Digital Marcelo Yaquet, miembro de la cooperativa.

La menor producción y el aumento de los costos operativos se traduce en un retiro menor para los socios de la cooperativa: los ingresos que los 105 trabajadores que gestionan el frigorífico pueden llevarse por semana no superan los 2.000 pesos.

Yaguané fue el primer frigorífico ocupado por sus trabajadores para la autogestión de la Argentina. El logro fue de los 500 trabajadores que lo recuperaron en 1996, después de aguantar dos años cobrando 20 pesos y una bolsa de carne por semana. Hoy, sus 23.000 metros cuadrados son como un gigante dormido: está cerrado desde el 20 de febrero.

“Primero, nos suspendió el SENASA por irregularidades de la gestión cooperativa anterior. Para mayo, ya habíamos levantado la suspensión, pero el Ministerio de Agroindustria nos dio de baja la matrícula –que se gestiona a través del Registro Único de Operadores de la Cadena Agroindustrial (RUCA)- por esa suspensión, cuando en realidad teníamos todo en regla. Esperamos dos meses sin respuestas, y entonces hicimos dos manifestaciones en el Ministerio; en la última –el 17 de agosto-, nos quedamos a dormir”, relató Adriana Morrongiello, tesorera de la cooperativa, que siguió tramitando cada requisito exigido por el RUCA ante la AFIP y el organismo nacional que se dedica a la economía asociativa, el INAES.

“Ya tenemos todos los papeles listos, pero siguen sin darnos respuesta y vamos ocho meses sin actividad”, agregó la cooperativista. Hace 20 días, Yaguané presentó un recurso de amparo ante la Justicia para que se les garantice el derecho al trabajo que establece la Constitución Nacional. Los 200 cooperativistas siguen esperando: si no producen, no pueden saldar la deuda de 2.500.000 pesos que ya acumulan de luz. Y necesitan aumentar la producción: en febrero, estaban faenando 1.200 cabezas por semana, pero necesitan llegar a las 3.000 para mantenerse. “Solo exigimos que nos devuelvan el derecho a trabajar“, cerró Morrongiello.

Otro frente de lucha
Además de las dificultades económicas que atraviesan, los frigoríficos recuperados como cooperativas denuncian, también, que la Mesa de las Carnes, un conglomerado de casi 30 asociaciones que detentan la mayor producción del sector, “están haciendo lobby contra nuestras unidades productivas”, planteó Yaquet.

“Están pegando una embestida contra las cooperativas porque intentan tener un poder de concentración aun mayor. Hace pocos días se reunieron con el Presidente (Mauricio) Macri para plantearle que estamos trabajando irregularmente y hay una dinámica de auditorías e inspecciones muy fuerte”, sumó el representante de La Foresta, una de las cooperativas señaladas por estas entidades como evasora de impuestos y normas sanitarias.

“Es imposible que eludamos las normas sanitarias porque SENASA es la que tiene el control de eso, estamos enmarcados dentro de la ley de cooperativas que no permite el trabajo en negro y estamos en regla ante ACUMAR y el RUCA, que hace que se blanqueen los operadores de carne para que no haya producción en negro. Nuestra producción mensual es igual al de una semana de cualquier frigorífico de la Mesa, pero aun así nos quieren eliminar”, advirtió Yaquet.

Fuente: El1 digital

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